FILMAR: el desafío de organizar los derechos de los autores audiovisuales en Bolivia
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En Bolivia, el sector audiovisual atraviesa un momento de transformación. En paralelo a un crecimiento reciente de la producción cinematográfica, los propios realizadores impulsan la construcción de una estructura que permita defender y administrar sus derechos de autor. En ese contexto nació FILMAR, una sociedad de gestión fundada por creadores y productores audiovisuales que buscan organizar la recaudación y distribución de derechos para directores, guionistas y productores.
Por Ulises Román Rodríguez
La directora y productora Viviana Saavedra, integrante del directorio de la entidad, participó en noviembre de 2025 del Congreso de AVACI y FESAAL en Croacia, donde compartió el estado actual del audiovisual en Bolivia y los avances que han tenido para lograr constituir una sociedad de gestión.
Una sociedad de gestión en construcción
FILMAR obtuvo su licencia de funcionamiento en 2022 por parte del Servicio Nacional de Propiedad Intelectual, tras cumplir con los requisitos legales para operar como sociedad de gestión colectiva. Sin embargo, el desafío recién comenzaba.
La organización aún se encuentra en una etapa de consolidación institucional y técnica. “Desde su creación no pudimos instalar todavía la plataforma de cobro, por lo que actualmente estamos en un proceso de renovación de licencia, desarrollo de la web y capacitación para implementar el sistema de recaudación”, le cuenta Viviana Saavedra a AV Creators News.
Para avanzar en ese objetivo, integrantes de FILMAR participan actualmente de instancias de formación en otros países de la región. La intención es aprender de la experiencia acumulada por sociedades de gestión que ya tienen décadas de funcionamiento.

Una estructura legal particular
Una de las características singulares del modelo boliviano es que la legislación reconoce una sola sociedad de gestión para directores, actores y productores. Esto obliga a construir una estructura interna que contemple los intereses de todos los sectores del audiovisual.
Saavedra explica que el tamaño del mercado también condiciona esta decisión.
-En Bolivia existe una sola sociedad de gestión para varios sectores. ¿Cómo impacta esto en la organización de FILMAR?
-El mercado audiovisual boliviano todavía es pequeño y la industria es emergente, por lo que debemos adaptarnos a esa realidad. Estamos trabajando en representaciones internas que permitan que las decisiones no afecten los intereses de autores ni productores. Es un desafío, aunque sabemos que otras sociedades comenzaron de manera similar y luego fueron ajustando sus normativas.
Un proceso impulsado por los propios autores audiovisuales
A diferencia de otros países donde las sociedades de gestión surgieron con mayor respaldo institucional, en Bolivia el proyecto fue impulsado directamente por los propios realizadores.
FILMAR nació hace apenas cuatro años y su desarrollo inicial se sostuvo con recursos aportados por los propios miembros de la comunidad audiovisual. Según Saavedra, este proceso de construcción colectiva también ha permitido comprender la complejidad que implica implementar un sistema de gestión de derechos.
La organización continúa trabajando en la capacitación de sus integrantes y en el desarrollo de herramientas administrativas que permitan comenzar con la recaudación y distribución de derechos en el corto plazo.
Aprender de otras experiencias
El congreso internacional organizado por AVACI y FESAAL fue, según Saavedra, un punto de inflexión para el proceso boliviano. La representante de FILMAR afirma que el intercambio con otras sociedades permitió dimensionar mejor el camino que aún queda por recorrer. “Nos sentimos acompañados, como los hermanitos menores, pero también vimos que podemos beneficiarnos de la experiencia de otros países. Nos interesaron especialmente los modelos de México, Brasil, Italia y España”, explica.
Viviana Saavedra en el Congreso AVACI 2025
Al mismo tiempo, el caso boliviano también encuentra puntos de contacto con otras realidades latinoamericanas. “También nos motivó mucho conocer el desarrollo de las sociedades de gestión de Argentina, Colombia o Uruguay. Nos dimos cuenta de que, en comparación con algunos países vecinos como Perú, Ecuador o Paraguay, Bolivia ha avanzado bastante en este proceso”.
El estado actual del audiovisual boliviano
Mientras la organización institucional avanza lentamente, el cine boliviano atraviesa un período de crecimiento en términos de producción. Según Saavedra, en los últimos años se desarrollaron diversas películas gracias a fondos estatales específicos como el Programa de Intervenciones Urbanas y el fondo del Bicentenario, que permitieron impulsar nuevos proyectos audiovisuales. Este aumento de la producción generó también la necesidad de fortalecer las estructuras del sector. “Ese crecimiento nos obligó a organizarnos”, explica. “Pero todavía falta mucho por construir, especialmente en relación con la reglamentación definitiva de la ley del cine”.
Actualmente, el Estado boliviano impulsa jornadas culturales destinadas a discutir nuevas políticas públicas para el sector audiovisual, entre ellas la posibilidad de establecer un fondo anual de apoyo a la producción.
Derechos de autor: una agenda pendiente
En materia de gestión colectiva, el campo audiovisual boliviano todavía se encuentra en una etapa inicial. Existen antecedentes importantes en otras áreas artísticas, como la sociedad de músicos SOBODAYCOM, que logró consolidar un sistema de recaudación y beneficios sociales para sus miembros. Para Saavedra, ese precedente demuestra la importancia de contar con una entidad que represente a los creadores audiovisuales. “Para nosotros es fundamental que exista una sociedad de gestión. Hoy no hay mecanismos claros de recaudación y distribución de derechos para el audiovisual, por lo que implementar FILMAR se vuelve urgente”. El objetivo del directorio es que la sociedad pueda comenzar a operar plenamente durante el año en curso.
Redes internacionales y cooperación regional
Otro paso importante para el desarrollo de FILMAR ha sido su integración en redes internacionales de autores audiovisuales.
-¿Qué significa para Bolivia formar parte de redes como FESAAL y AVACI?
-Ser parte de estas redes nos hace más fuertes. Nos permite representar los derechos de nuestros autores y aprender de la experiencia de otros países. Esperamos poder compartir también nuestras propias experiencias de colaboración.
Según Saavedra, el acompañamiento regional será clave para consolidar la gestión colectiva en Bolivia y fortalecer la posición de los creadores en un sector que todavía se encuentra en proceso de institucionalización.
Un cine con historia y nuevos desafíos
El cine boliviano posee una tradición significativa dentro de América Latina. Desde las películas pioneras del cineasta Jorge Sanjinés y el grupo Ukamau en la década de 1960, hasta la emergencia de nuevas generaciones de realizadores en el siglo XXI, el país ha desarrollado una cinematografía profundamente ligada a las luchas sociales y a la identidad cultural andina.
Hoy, mientras la producción crece lentamente, el desafío principal pasa por construir instituciones que garanticen la sostenibilidad del sector y la protección de los derechos de sus autores.
En ese camino, FILMAR representa uno de los intentos más recientes por dotar al audiovisual boliviano de una estructura de gestión que acompañe el desarrollo creativo de sus cineastas.
Ukamau y Yawar Mallku, films de Jorge Sanjinés (foto: Grupo Ukamau)
Fuentes consultadas
SENAPI – Servicio Nacional de Propiedad Intelectual de Bolivia https://www.senapi.gob.bo
Historia del cine boliviano – Cinemateca Boliviana https://www.cinematecaboliviana.net
Panorama del cine boliviano – Observatorio del Cine Latinoamericano https://www.observatoriocine.com




















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