DGU: “Hay que militar el derecho de autor”
- CreatorsNews
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En diálogo con AV Creators News, Diego “Parker” Fernández, presidente de Directores y Guionistas del Uruguay (DGU), y Manuel Nieto, integrante de su directiva, analizaron el presente del sector audiovisual uruguayo, los desafíos en materia de exhibición, la relación de las nuevas generaciones con el derecho de autor y el rol que debe asumir la entidad para fortalecer la conciencia autoral.
La conversación tuvo lugar durante su visita a la sede de DAC – Directores Argentinos Cinematográficos, donde se reunieron con Inés de Oliveira Cézar, Prosecretaria General, y Mariana Gugliotti, Directora de Declaración de Obra. El intercambio se desarrolló en un contexto de crecimiento sostenido del audiovisual uruguayo -desde el “nuevo cine uruguayo” de los 2000 hasta la consolidación de fondos estatales y la articulación con la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU)- aunque persisten desafíos estructurales, especialmente en exhibición y formación autoral.

DGU, AGADU y el fortalecimiento de la gestión colectiva
En Uruguay, los derechos de los autores audiovisuales son gestionados por AGADU, una histórica sociedad de gestión colectiva multirrepertorio con quien DGU mantiene un convenio de representación. Si bien la gestión colectiva avanza, Fernández y Nieto coinciden en que aún queda camino por recorrer para que los nuevos autores comprendan el valor patrimonial y moral de su trabajo. La articulación con AGADU coloca a los autores audiovisuales uruguayos en un escenario de mayor solidez jurídica frente al crecimiento de las plataformas globales. En Uruguay, directores y guionistas cuentan hoy con un esquema de gestión colectiva formalizado, algo fundamental para que el derecho llegue efectivamente al autor.
“DGU nace hace tres años -explica Fernández- tras una larga lucha por que se reconocieran los derechos de autor de guionistas y directores. A partir del cambio de ley en Uruguay, logramos que se reconozcan derechos de autor de guionistas y directores que antes sólo tenían los músicos. A partir de ahí es que se nuclea directores y guionistas en una sola asociación”.
Manolo Nieto sostiene que “el cambio de la ley tiene dos etapas: una es la inclusión de los directores y los guionistas entre los que pueden recolectar derechos, y la inclusión de obligatoriedad del pago o del cobro por nuestra parte de esos derechos”.
Para Fernández “es un momento de madurez, de pasar a poder disponer de los derechos, no solo individualmente, sino que la asociación en sí percibe ingresos para trabajar para todos”. A la vez destaca que “una vez que una sociedad de gestión colectiva logra el primer paso de cobrar los derechos de remuneración para los autores por la exhibición en plataformas como Netflix, comienza a ser más fácil conseguir cobrarle a las otras plataformas, a salas de cine y canales de televisión”.
En un país donde la producción audiovisual es reducida en volumen, el derecho de autor se vuelve un ingreso clave para sostener carreras creativas a largo plazo.
Desafío urgente: concientizar sobre el derecho de autor
Consultados por la relación de los estudiantes y jóvenes realizadores con sus derechos como autores audiovisuales, la respuesta fue unánime: “No tienen idea de qué se trata”. Los entrevistados afirman que, en el mejor de los casos, los jóvenes trabajan en su película o en lo que sienten más urgente y no llegan a considerar un derecho que tienen como autores.
“Es una cosa que te encontrás por el camino cuando hiciste tu primera obra”, afirma Nieto. El director considera imprescindible una acción proactiva por parte de la asociación: “hay que hacer un trabajo de militancia. Ir a los ámbitos donde está esta nueva generación y exhortarlos a que se acerquen”. Fernández coincide, pero agrega la dimensión de la incertidumbre: “Tienen desafíos más grandes que los que teníamos nosotros. Estudian cosas que no saben si tendrán el mismo valor cuando terminen la carrera”. Aun así, remarca que la tecnología también puede jugar a favor: “Así como permite la circulación, también ayuda a que sea más fácil hacer valer los derechos. Con el sistema de rastreo digital hoy sabés dónde se exhibe una obra. A la tecnología también hay que ayudarla evangelizando”.
Como en la mayoría de los países emergentes, en Uruguay la exhibición sigue siendo uno de los principales obstáculos para los realizadores. Nieto lo resume con claridad: “la gente por sí sola no acompaña al cine uruguayo; acompaña si hay acciones que promuevan la asistencia. Cuando la Agencia del Cine, en la semana del audiovisual, se propone llevar al cine nacional a todos los rincones, hace un despliegue bastante grande, y funciona, fluye. Ves que hay gente frente a las pantallas y las películas están por todo el país, en todos los centros culturales. Y vos te planteás qué bueno que estaría que esto se lograra sostener en el tiempo, durante todo el año. ¿Qué pasaría si fuéramos un poco más proteccionistas y se limitara la exhibición de lo internacional en pos de lo nacional?”

Las voces de Diego Fernández y Manuel Nieto muestran a un Uruguay audiovisual en plena transición: con crecimiento creativo, institucional y formativo, pero también con desafíos profundos en exhibición, conciencia autoral y acceso de los jóvenes a su propio derecho. La tarea de DGU, coinciden, es clara: militar, acompañar, formar y acercar a las nuevas generaciones al ejercicio pleno de sus derechos como autores audiovisuales.
A través de AGADU y del trabajo conjunto con entidades de la región nucleadas en la Confederación Internacional de Autores Audiovisuales —AVACI— y la Federación de Sociedades de Autores Audiovisuales Latinoamericanos —FESAAL—, los directores y guionistas uruguayos ven reforzada su presencia en el circuito mundial de derechos de autor. Al mismo tiempo, este sistema garantiza que los autores de todo el mundo reciban en Uruguay la remuneración que les corresponde por la exhibición pública de sus obras.



















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