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Crecen las demandas por derechos de autor contra OpenAI


A punto de lanzarse la versión 5 de Chat GPT son cada vez más las demandas legales contra la empresa dirigida por Sam Altman. El conglomerado The New York Times junto a otros ocho medios estadounidenses demandaron ante los tribunales de Manhattan a la empresa Open AI con el argumento de que “se utilizaron millones de artículos publicados por estos diarios para entrenar chatbots automáticos que ahora compiten con los medios de comunicación”. 


Esto se suma a la demanda presentada por la actriz Scarlett Johansson, quien aduce que se utilizó su voz sin su consentimiento, y los guionistas de la serie Game of Thrones contra la empresa quienes en septiembre de 2023 reclamaron ante la Justicia que usan textos de su autoría violando la ley de derechos de autor.


Los 8 medios estadounidenses que demandaron a OpenAI, creadora de ChatGPT, y a Microsoft, acusan a estas empresas tecnológicas de haber “sustraído millones” de artículos periodísticos protegidos por derechos de autor sin autorización y sin pagar, para entrenar a sus chatbots de inteligencia artificial. 


Entre los demandantes se encuentran el New York Times, el New York Daily News, el Chicago Tribune y el Denver Post, que presentaron la demanda en un tribunal federal de Manhattan.


Uso justo y licencias

“Hemos gastado miles de millones de dólares recabando información y comunicando noticias en nuestras publicaciones, y no podemos permitir que OpenAI y Microsoft amplíen el libro de estrategias de las grandes empresas tecnológicas para robar nuestro trabajo e incrementar su propio negocio a expensas de nosotros”, consta en una declaración escrita por Frank Pine, director ejecutivo de MediaNews Group y Tribune Publishing.



Microsoft declinó hacer comentarios mientras que OpenAI emitió un comunicado asegurando que cuida de apoyar a las organizaciones noticiosas. Ambas empresas también enfrentan otro conjunto de demandas en un tribunal federal de San Francisco.


Las empresas tecnológicas han alegado que la toma de grandes cantidades de contenido de internet accesible públicamente para entrenar a sus sistemas de IA está protegida por la doctrina de “uso justo” de la ley estadounidense de derechos de autor. 

La controversia con Scarlett Johansson

A comienzos del mes de mayo, OpenAI reveló una nueva interfaz de conversación para ChatGPT con una expresiva voz sintética sorprendentemente similar a la de la asistente de IA interpretada por Scarlett Johansson en la película de ciencia ficción Her, pero a los pocos días la desactivó de repente. 

Al día siguiente de la desactivación, Johansson emitió un comunicado en el que afirmaba haber forzado a OpenAI a desistir, después de que sus abogados exigieran a la compañía que aclarara cómo se había creado la nueva voz.


Según la declaración de Johansson, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, le pidió en septiembre de 2023 que proporcionara la nueva voz de ChatGPT, pero que ella se negó. Lo asombroso para la actriz fue cuando la empresa hizo una demostración de una nueva voz para ChatGPT que, a su entender, sonaba como la de ella.

Game of Thrones y crisis internas

El conflicto con los conglomerados de medios y Scarlett Johansson se suma a las batallas ya existentes de OpenAI con artistas, escritores y otros creativos. La empresa ya está defendiendo una serie de demandas en las que se alega que utilizó indebidamente contenidos protegidos por derechos de autor para entrenar sus algoritmos.


Los escritores y guionistas estadounidenses George R.R. Martin y John Grisham demandaron a la compañía detrás del software de inteligencia artificial (IA) ChatGPT, argumentando que “violó sus derechos de autor para entrenar al sistema”. Martin es famoso por su serie Canción de Hielo y Fuego, que luego se adaptó para televisión con el nombre Game of Thrones.


Mientras las demandas se multiplican, el jefe científico de la empresa Ilya Sutskever y Jan Leike, encargados de dirigir un equipo dedicado a la seguridad de la inteligencia artificial en OpenAI han dimitido a mediados de mayo.


Ambas renuncias encendieron las alarmas y generaron preocupación con respecto al compromiso de OpenAI para garantizar que la IA no destruya el mundo.


Las demandas presentadas contra OpenAI y Microsoft reflejan un creciente conflicto entre las empresas tecnológicas y los creadores de contenido sobre el uso de material protegido por derechos de autor para entrenar modelos de inteligencia artificial. 


A medida que la tecnología avanza y se vuelve más omnipresente, es probable que estas disputas legales se intensifiquen, definiendo el futuro de los derechos de autor en la era digital.


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